Friday, July 8, 2011

Mi tio jack

mi tío Jack
es un ratón
es una casa en llamas
es una guerra a punto de estallar
es un hombre que baja por la calle con un cuchillo clavado en la
espalda

mi tío Jack
es el embarcadero de Santa Mónica
es una almohada azul cubierta de polvo
es un perro blanco y negro que se rasca
es un hombre con un solo brazo que enciende un cigarrillo con una
sola mano.

mi tío Jack
es una rebanada de pan quemado
es el lugar en el que te has olvidado de buscar las llaves
es el placer de encontrar 3 rollos de papel higiénico en el armario
es el peor sueño que hayas tenido nunca y que no puedes recordar.

mi tío Jack
es el petardo que te explotó en la mano
es tu gato, atropellado y muerto a la entrada de tu casa a las 10:30
de la mañana
es la partida de dados que ganaste en el aparcamiento de Santa Anita
es el hombre por el que te dejó tu mujer aquella noche en que
estabais en la habitación de un hotelucho.

mi tío Jack
es tu tío Jack
es la muerte que se acerca como un mercancías
es un payaso de ojos llorosos
es el gato del coche y tus uñas y el ulular de la montaña más alta.


Levanto el auricular a las tres de la mañana y se que es el. “How are you, Darling” me dice y yo contesto que bien. Después hay un momento en el que carraspea, narigueta, escupe e insulta a algún transeúnte en un alemán vulgar. Es mi tío Jack, es –como la poesía de Bukowsky- el tío de todos.

_ ¿Donde estas tío?_ pregunto, cuando creo que ya se ha olvidado que tiene el teléfono colgando de la mano, pues, pufff, mi tío Jack, es eso…mi tío Jack.

_ Cerca de la torre Eiffel_ contesta, jadeando_ Esta cosa es horrible. Pero horrible horrible. Es como una pirámide flaca y desnutrida. Pero ni siquiera tiene el misterio de las pirámides, ese misterio que dan los siglos. Parece una modelo anoréxica o algo así. Y es alta, demasiado alta ¿Sabes cuanto mide?

_ Unos trecientos metros, tío.

_ ¿Como sabes eso? Yo nunca me entero de nada. Como sea, las cosas grandes nunca me gustaron. Es como dice Hubert Farnsworth: “las cosas grandes no son lindas”. Yo nunca entendí por que la gente cree que la grandeza de algo es una virtud en si misma. Siempre encontré más belleza en las cosas pequeñas que en las grandes. Me encantan los recuerdos de la torre Eiffel por ejemplos, esas torrecitas de quince centímetros, pero la torre original en cambio me parece una abominación.

_ Que casualidad, la torre original en verano crece unos quince centímetros más.

_ ¿De verdad? Debe ser que el calor la expande. Como sea. Le falta carisma. Seguro que en la construcción no murió nadie. En el puente de Brooklyn murieron una veintena de obreros, cinco en el Empire State, miles en las pirámides, cientos de miles en la muralla china. A la gente le encanta pensar que las piedras están manchadas de sangre y hay carne encerrada en el hormigón. Es como si estas cosas gigantes estuvieran cimentadas sobre las almas de los obreros ¿sabes si murió alguien en la torre?

_ Uno solo. Pero no trabajando. Fue un domingo con la novia y se cayó de una viga haciéndose el vivo.

_ Estos franceses son ridículos hasta en las tragedias_ carraspeo y de repente pareció recordar algo_ ¿Te dije que una de mis películas se hizo en las pirámides? Era sobre unos gusanos extraterrestres. Estos gusanos extraterrestres venían de la época de los faraones y poseían a la gente. Imhotep había logrado una cura para los gusanos y los había encerrado en un cofre siglos antes de cristo, pero unos ladrones de tumba los descubrían y volvían a invadir la tierra. Creo que la película costo unos ventidosmil dólares. Lo raro es que hasta la mitad de la película yo creí que estábamos haciendo una película sobre la vida de Borges. Por lo menos eso era el guión que había entregado.

_ ¿Estas seguro que eran las pirámides de verdad, tío? Quiero decir…por ventidos mil dólares no creo que hayan podido transportar mucho equipo hasta Egipto.

_ Si, puede ser que fuera un escenario nomás. Yo que se. Lo que me pregunto es que habrá pasado con el guión de la película de Borges.

_ Lo transformaste en una obra de teatro, lo traduciste al alemán y me lo mandaste a mi. Yo lo mande a un concurso en la feria del libro de Frankfurt hace unos años y ganaste el primer premio. Están las fotos en Internet. La estatuilla me la mandaste un tiempo después por correo. La tengo yo en mi repisa.

_ ¿Sabes que pensaba que me gustaría ser?

_ No.

_ Me gustaría ser camionero en Japón. Me podría comprar uno de esos camiones japoneses que tienen aire, televisión, Internet y lugar para dormir y cocinar y viajar por todo Japón trabajando de camionero. Iría de un lado al otro. Japón es finito y largo por lo que estaría yendo prácticamente de un lado al otro. Podría andar por esas ciudades que son una copia grotesca de occidente y después salir a la carretera y encontrarme con las casas campesinas y esos templos antiguos. Japón tiene carreteras muy buenas, atraviesan montañas y campos y arrozales. Podría dormir en cualquier parte. A veces nieva. Me gustaría ser camionero japonés

0 bla bla bla: